Alto, delgado, de piel blanca, callado a veces pero ingenioso hasta decir basta. Amante del orden y de la pulcritud, lo que le lleva inexorablemente a mosquearse conmigo mas de una y mas de dos veces debido a mi condición de vago y desordenado sin control.

Alto pero no tanto, menos delgado, de piel oscurilla, parlanchín y animado. Tremendamente inteligente, culto y cabal, una de mis referencias a la hora de pensar en mi futuro académico.

Estas dos descripciones, parecidas pero diferentes a la vez, son tan solo una millonesima parte de las características (y defectos, por supuesto) que podría relatar de dos personajes que han cobrado con el paso del tiempo una importancia que ni de lejos pude intuir en el momento de conocerlos, a pesar de que la conexión fue inmediata y natural.

Y es que esta mañana a las 6 dimos carpetazo definitivo a la quedada veraniega del Tridente, como así nos hicimos llamar una vez. Tres grandes amigos a los que un porrón de kilómetros separan y que solo pueden verse de uvas a peras.

Luché contra las lagrimillas viéndolos pasárselo bien el viernes junto a mis amigos de Valencia y perdí esa batalla; no pude reprimirme y, supongo que influido un poco por al alcohol (pero no mucho), acabé confesándoles a un par de personas lo que no por obvio y asumida deja de ser doloroso. Que les voy a echar muchísimo de menos, muchísimo.

Y en parte por eso me sabe bastante mal no haberles ofrecido mi mejor versión este fin de semana, por mil razones que ellos ya saben. Sinceramente, no he pasado un buen fin de semana en el aspecto anímico, pero pese a ello su presencia me hecho sentirme absolutamente feliz y contento, siendo ahora cuando no están cuando mas alicaído me siento.

Pues eso chavales, fuera mariconadas, os quiero un montón, la verdad. Soy alguien que expresa sus sentimientos sin ningún problema ni pudor, y no me cuesta nada decíroslo. Sin embargo, espero que mas que eso sean mis actos los que hablen por si mismos y no haga falta que suelte sentimentaladas como esta, pero es que necesitaba escribirlo y dejarlo libre.

Nos vemos pronto, prontísimo.

Seguro J