Cosas que hacer para...
...vencer la monotonía
La verdad es que no dispongo de estadísticas, pero estoy seguro que de tener a mano alguno de esos artículos rimbombantes con los que se descuelgan los periódicos cada X tiempo para rellenar espacio hablando de los “principales motivos” de a)depresión b)suicidio c)vaya usted a saber, el tema que me afecta ahora mismo estaría sin duda entre los primeros, por no decir que encabezaría dicha lista con casi total seguridad.
Hay muchas cosas que pueden hacer que alguien caiga en una depresión o provocar el estado intermedio de la misma, que es estar deprimido. Por que no es lo mismo, o al menos yo no lo entiendo así. Podemos hablar de un suceso traumático, ya sea de impacto, como la muerte de algún ser querido, o sostenido en el tiempo, como el fracaso académico o laboral, o puede ser mas bien algo mas subterráneo, que te vaya comiendo terreno poco a poco sin que te des cuenta ni tan siquiera de que algo anda mal y un dia, de golpe y porrazo, descubres que estás jodido pero bien.
Pues ahí ando yo, con el peso a cuestas. Como si no fueran suficientes esos 85 kilos de humanidad que atesoro actualmente, tengo que sobrellevar también una carga quizá mas pesada incluso, la de la monotonía, aburrimiento, sopor y tedio constante y reinante en los últimos meses de mi existencia.
Entiendo que a muchas personas les resulte raro entender el por que de ese aburrimiento cuando realmente llevo una vida absolutamente normal y corriente, no mas tediosa que la de una gran mayoría de la población. Estudio (mejor dicho, voy a clase) salgo de vez en cuando... quedo con mis amig@s... Luego en casa lo típico, el triunvirato internet, consola, libros... lo normal.
El único problema en toda esas actividades no es ni mucho menos que no me divierta realizándolas, mas bien al contrario, disfruto mucho de la mayoría de ellas, el problema es que en estos momentos no hay nada que pueda considerar un reto para mi. El instituto, y si no lo digo reviento, no me estimula absolutamente nada, me lo estoy sacando con mucha facilidad, con mas facilidad de la que intento aparentar de cara a la galería (para las de clase que me leéis, lo siento :P ). No me incita nada y me estoy dejando llevar, apretando un par de días antes de los exámenes y dedicándome el resto del tiempo a vaguear indiscriminadamente, y así y todo los resultados están mas o menos bien, por encima del 7 y pico.
Allá por septiembre, siguiendo con el tema del instituto, mi estado de nervios con respecto a la entrada a la nueva clase era bastante importante. No todas las semanas das un paso de ese calibre. No sabia como me iba a ir académicamente, ya que mis bachiller anterior fue sumamente desastroso, y no sabía como iba a encajar en esa clase de gente algún añito mas pequeña que yo. Ese nerviosismo, sin embargo, no me llevaba ni mucho menos a la sensación de decaimiento actual, sino que me estimulaba y me mantenía activo preparándome para lo que podía ser, o bien un desastre, o bien una experiencia bonita y gratificante como en el fondo está siendo para mi este curso.
Así pues, tenemos enfrontadas dos sensaciones totalmente distintas. La frustración o depresión del transcurrir monótono de la vida, o el nerviosismo de la espera y la incertidumbre.
Parece una elección sencilla a priori. Siempre parece mejor pasar un poco de nervios o de intriga si luego la recompensa va a valer la pena y te va a reportar un determinado placer o reconocimiento. Sin embargo en la otra cara de la moneda se encuentra algo quizá mas duro de asimilar para alguien, el fracaso. Quizá para alguien. Para mi, sin duda alguna. Me cuesta muchísimo aceptar un fracaso en cualquiera que sea la disciplina en que se produzca. Durante mucho tiempo me sentí tan maniatado física e intelectualmente que, ahora que tengo una cierta perspectiva sobre mis cualidades y defectos, me aterra el hecho de pensar que puedo fallar en algo para lo que se que estoy en disposición de luchar.
Y hablo de proyectos, tareas, y por que no decirlo, relaciones personales.
¿Dar la cara y que te la partan o esconderte en tu segura guarida, alejado de todo peligro de intrusión? ¿Pelear por algo que puede ser bueno aún a riesgo de quedarte en la mas absoluta miseria si no lo consigues? ¿Jugártela con una pareja de treses o esperar a la escalera de color?
No es una reflexión, es la duda que me asalta desde aproximadamente, el miércoles pasado. De vez en cuando sucede algo que te fascina, pero que para conseguirlo tienes que mantener una cierta constancia y sobretodo, tener agallas y valor. Tener cojones, hablando en plata.
Y yo he descubierto últimamente que de valor no ando muy sobrado.
P.D. Últimamente solo escribo sobre mis sentimientos, pensamientos y/o reflexiones sin mucho sentido. Bueno, que se le va a hacer, es lo que me apetece, y total, para algo el blog es mío. Os agradezco a l@s que me decís por Msn que os gusta lo que escribo, y os recuerdo que el botoncito ese de agregar comentario no es malo, ya que como diría Torrente “¿Acaso salta y os muerde los cojoncillos?”.
Así que si no os gusta no hace falta que pongáis nada pero coño, que anda en peligro la autoestima del artista :P
Fuera bromas, yo estoy escribiendo cada vez mas para mi. Siento si por ello algunos de mis textos son farragosos e incomprensibles, pero cada vez me tomo este blog mas como un diario personal.
Un saludete a todos !!


Neus dijo
Evidentment escrius molt be...però millor estaria escriure amb més ànim i un poc d'esperança, pero sobretot amb més seguretat...vals i t'ho creus poc. Un bes
16 Abril 2007 | 12:28 AM