Sad songs for dirty lovers

Este es el titulo del ultimo episodio de una serie americana que suelo ver todas las semanas que se titula “One Tree Hill”, supongo que algunos la conoceréis, para los que no tengáis el gusto, os haré una breve sinopsis.
La serie va de un chico, Lucas Scout, amante del baloncesto, de la lectura y de escribir (coño, como yo, que pena que sea un poco menos guapo que Chad Michael Murray), cuyo padre renegó de el al enterarse del embarazo de su madre y que es lo que popularmente conocemos como “un pringao” en el instituto. Un día le ofrecen entrar al equipo de baloncesto del instituto, donde su hermanastro Nathan es la estrella, y a partir de ahí se desarrolla una trama de lo mas absurda que me tiene bastante absorbido.
Y mira que la serie es una serie al uso, tipo OC, o tipo esa gran serie australiana que ocupaba mis mañanas estivales hace unos años, Los Rompecorazones. Los protagonistas, todos ellos guapísimos y atléticos, mantienen relaciones con las protagonistas, todas ellas absolutamente perfectas y cheer-leaders para acabar de redondear el marcado carácter yanki del tema.
Todo esto viene a que, esta mañana, viendo el episodio semanal de dicha serie, he acabado de confirmar que mi estado de ánimo no está en un momento boyante, precisamente. Hace dos días hablaba de lo contento y feliz que estaba con la llegada del buen tiempo, pero ese soy yo, un tiovivo viviente.
Se que es una serie y que esas vidas maravillosas realmente no existen, son invenciones de guionistas, probablemente gordos y mal pagados, para adolescentes con poco que hacer o para fans del basket como yo, que se engancharon a la serie por eso y han acabado asistiendo a un culebrón venezolano.
Sin embargo y mientras la veía pensaba, ¿cuándo se va a cumplir alguno de mis sueños?, no hablo de sueños imposibles como los desvaríos mentales en los que pienso en momentos de aburrimiento, está claro que a todos nos gustaría jugar en la NBA o que nos toque la lotería, pero esas cosas están fuera del alcanza de nuestra mano y del 99% de los mortales y hay que dejarlas apartadas como utopías que son.
Hablo de cosas mas mundanas, pequeños detalles que harían de nuestra vida un lugar mejor. Y si, también tengo que hablar del amor, en estos días en los que sorprendentemente se me ha caído toda la coraza que tan bien había armado en los últimos tiempos y estoy de un sensiblon absolutamente insoportable. Pero empecemos por el principio.
Cuando eres pequeño y tu principal y casi única ocupación es divertirte, el único de tus sueños a largo plazo es el de tu profesión futura. Nunca oiréis a nadie preguntarle a un infante: ¿y tu que, vas a montar una familia?, ¿a que edad piensas independizarte? Sino que la pregunta estrella siempre fue, es y será: ¿qué te gustaría ser de mayor?.
Y yo siempre contesté lo mismo, periodista. En la radio además, siempre lo tuve claro. Recuerdo que me empezó a llamar la atención cuando a mis 8 años escuchaba las retransmisiones del Valencia en la 97.7, con esos apodos como “Gomina” Mijatovic o “La araña negra” Bartual, que me engancharon a las retransmisiones deportivas y hicieron que quisiera encaminar mi futuro por ese camino. La mayoría de veces al cabo de los años, los niños cambian de idea, pero no fue mi caso y la única variación que se ha producido es que no quiero dedicarme al periodismo deportivo, ni por asomo, no creo que sea lo mío.
Así pues, podríamos considerar ese como mi sueño a mas largo plazo. Lograr hacerme un huequecito en ese hiper-competitivo mundo ya estaría bien, pero soy algo ambicioso y me gustaría algo mas que eso, como conseguir un programa propio, por ejemplo. Un buen programa. Y es que los sueños sueños son, y a día de hoy este lo veo inalcanzable, no me veo capaz, creo que tengo muy poco aguante mental para resistir la presión a la que me voy a ver sometido en los próximos 10 años. Tengo miedo a derrumbarme y a volver a echarlo por la borda, ya lo hice una vez y lo pagué caro, aunque ahora lo esté arreglando.
Condiciones creo que puedo tener. No es lo principal, pero ya me han dicho muchas veces, aunque jamás lo he creído así, que tengo una voz bonita y “radiofónica”. Esto no vale para nada pero es un buen principio donde cimentar la esperanza, a una de malas siempre podría acabar en los 40 Principales. Luego, creo que soy un aceptable comunicador. Cuando consiga arreglar mi ligero tembleque en la voz cuando me pongo nervioso lo seré mucho mas, pero de momento creo que puedo expresar mis ideas con bastante facilidad en el medio hablado.
Solo me falta currármelo, currármelo mucho (y aprender a lamer culos, de eso tengo algún gran maestro cerca), pero no se, ahora mismo creo que tampoco se cumplirá. No se que acabaré haciendo ni a que me acabaré dedicando, pero dudo mucho que por una vez en la vida algo me vaya a salir a pedir de boca.
De los otros sueños, no voy a hablar. O voy a intentar no hacerlo al menos por que son cosas a las que en el ultimo año no he dado la mayor importancia y no creo que sea el motivo para empezar a dársela. En la serie hay un personaje llamado Peyton Sawyer, que es una cheer-leader rubia, bastante guapa, pero que sobretodo nos tiene medio atontados a mi y a algún colega (eh, Charli?) por que es el prototipo de tía interesante y con fondo del que hablo siempre que intento definir al tipo de chica que me puede interesar.
Ese es mi otro sueño a mas corto plazo. Encontrar una persona inteligente, madura e interesante a la que de verdad quiera sentirme unido (y ella también, claro está, que encontrarla yo, ya la encontré). No pido que sea una cheer-leader, con que me guste a mi basta. Y nada mas que comentar al respecto, que me hago pesado. Pero llevaba un buen tiempo sin sentir esa casi necesidad y ahora extrañamente ha vuelto, y no se por que.
Soy consciente del absoluto pesimismo de estas líneas, y también lo soy de que últimamente solo escribo para dejar reflejado mi estado de animo, pero no puedo hacer nada. Llevo unos días (dos o tres, para ser mas exactos) en los que desearía encontrar un aliciente, algo que me empuje a salir de esa monotonía a la que yo mismo me he dejado llevar con la intención de que nada se moviera de su sitio exacto. Si nada me sobresalta, nada me puede salir mal, pensaba.
Y quizá tuviera razón, pero poco a poco comprendo que soy de naturaleza arriesgada, impulsiva, prácticamente irracional, y que esto no es lo mío. También tengo un miedo terrible a llevarme otro golpe que me vuelva a dejar noqueado en la lona, tanto tiempo después.
Y es que sueños, sueños son. Y en eso se quedan la mayoría de veces.
P.D. Me conformo ser el feo de la serie, que en el episodio de esta semana se ha calzado a una rubia tremenda. Putos yankis.

marcus dijo
de las ralladas mentales no voy a opinar xq yo soy el primero q las tiene y bastante a menudo.
de la serie a mi tb me llamo por el basket y que las chicas son :babas: ...
y de las metas... yo soy de los que necesitan metas para poder vivir. ahora mismo creo que mi meta mas cercana es que la carrera me vaya bien, que ya he "tirado" 4 años...
lo de encontrar alguien que me quiera, pues... a ratos me ralla mas y a ratos menos pero eso de "no buscarlo que llega" creo que no va conmigo.
y lo de los sueños... yo sigo pensando que puedo ser el proximo reynes... quien sabe si en 6-7 años... juego en el fuenla por ejemplo :D
18 Febrero 2007 | 10:05 PM