Andaba hoy en clase en mi estado habitual, es decir, totalmente ausente y sin darme cuenta me he puesto a escribir y creo que me ha salido una cosa bastante chula que me gustaría compartir con vosotros. Es curioso, por que ayer rajaba a gusto de la poesía y esto, pese a estar escrito en prosa, podría encasillarse perfectamente en ese genero.

Cumple alguno de los requisitos que se pueden identificar en la poesía. Tema generalmente pasteloso, como es el caso, intento de buscar la belleza (en mi caso, se queda en el intento) y en principio, dedicada a alguien. En eso si falla, o no. Mientras lo escribía pensaba en todas y en ninguna, en una en particular o en la genérica situación que tantas veces he vivido de mantenerme a la expectativa, esperando ver por donde respira la otra persona. En el fondo, no es mas que lo que he sentido muchas veces. Edulcorado y presentado en bandeja de plata, pero nada que no haya experimentado ya. Es una ñoñeria del calibre 47, aviso. Pero si me he puesto a escribir y sin darme cuenta ha salido esto, será por algo.

No se que os va a parecer, y de hecho, me da bastante vergüenza copiar esto.

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Va por ti, señora desconocida.

“Asisto impasible al maravilloso espectáculo de su existencia y me doy cuenta de cuan nimio soy comparado con su esplendor. De por que tan solo soy un caballo persiguiendo su zanahoria imposible de alcanzar. Intimida, lo hace pese a no darse cuenta, es deseada y tampoco se percata de ello. Es su inocencia la que no le permiteentender ninguna de las dos cosas, esa inocencia que la convierte en un ser angelical y diabólico a la vez.

Sus gestos tranquilos y pausados, su mirada serena y la absoluta certeza que bajo sus hombros perfectos se esconden dos alas, prestas y dispuestas para echar a volar, otorgarán a algún afortunado la tranquilidad de saber que tiene a su lado a un ángel. Diabólicamente querida por mi es ella, siempre principio y fin de mis pensamientos. Diabólicamente penetró en mi una vez sin pedir permiso y sin pedir permiso se irá. Se irá probablemente sin haber cumplido su misión, la misión que para mi quisiera, pero se irá y dejará en mi corazón la mas profunda de las tinieblas, esperando en vano su regreso.

Mil cartas lanzaré a la basura antes de encontrar la idónea para ella.

El mejor dramaturgo tendría problemas para expresar cuanto la necesito, para expresar cuan grande es mi impotencia ante ella. Me siento como un caballero luchando contra todo un ejercito, armado tan solo con mi escudo, la esperanza, y mi espada, una espada poco afilada que nada tiene que ofrecer ya en batallas de tal calibre.

De sabios es reconocer la derrota y de valientes no perder jamás la esperanza. En mi refugio esperaré mi momento lamiéndome mis heridas, consciente de que ese momento puede que no llegue nunca y me vea relegado a pasar el resto de mi vida en ese lugar. Un lugar donde su luz y su calor no pueden combatir frente a la oscuridad y la humedad reinante, donde la ilusión y la fe se apagan con la misma rapidez con la que vuelven a nacer, con tan solo una palabra, un gesto o una mirada. Nada mas pido que eso, que no se extinga esa luz, y pueda seguir viendo esos preciosos ojos.

Mil cartas lanzaré a la basura antes de encontrar la idónea para ella, y esta es tan solo la primera. “


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Si, soy un tío moñas, pero bueno, no pasa nada, no creo que sea tan malo en el fondo. Si estuviera todos los días con estas cosas ya sería mas preocupante, pero por suerte puedo ser también un “desapegao” de la vida, así que de momento, perfecto.

Un saludo a todos, y un beso y un abrazo a todas, por iluminar nuestros senderos y a la vez llenarlos de grandes peligros.